Descansando de tus maletas de viaje.



Este blog se escribe nada menos que el 17 de Marzo de 2020. Plena crisis del coronavirus e inmersos en la cuarentena. Llevamos apenas unos días encerrados en casa, y como bien sabéis, para un viajero se hace especialmente duro. No hemos tardado nada en echar de menos el hacer las maletas y ponernos a divagar en qué lugares visitar en las próximas vacaciones.

Aquí es donde vamos a darle una vuelta a la vista de un viajero. Vamos a pensar en cómo entretenernos analizando la mente del viajero confinado. Sabemos que nos toca dejar a un lado las maletas durante un periodo de tiempo, y queremos que sepas que no estás solo.

Qué hacer cuando no viajas

Los viajeros somos gente hecha de otra pasta. Nuestra mente busca, por lo general, experiencias nuevas que nos hagan disfrutar y crecer. Todo esto sucede a través del estímulo que nos supone descubrir y recorrer nuevos lugares.

Es cierto que la situación de emergencia actual nos ha "cortado las alas" por un tiempo, pero sabemos a su vez que tras la mala racha, volveremos a nuestra mejor versión. La cosa es poder organizarnos y aguantar el tirón. Para ello, nos toca mantener en marcha la mente y la creatividad, y vamos a hablar de cómo hacerlo.

Parando las maletas de viaje, activando la mente

Si no podemos mover los pies moveremos la cabeza. Vamos a cambiar las compras compulsivas de un billete de avión por el proceso de idear7 nuestro próximo viaje. Vale la pena centrarnos en lo que está por venir, y es que la oportunidad de analizar un poco lo que nos rodea se hace complicada cuando el ritmo de vida acelerado nos ocupa por completo.

La red es muy sabia y nos ofrece un catálogo inacabable de opciones. Algunas de ellas están más cerca de lo que podríamos imaginar. Redescubrir nuestro territorio y sus rincones es una buena forma de hacer vagar nuestra imaginación y preparar futuras escapadas sencillas.

A veces nos encontramos con sendas de montaña por explorar, pequeñas playas con encanto o incluso paisajes urbanos que nos apetecería recorrer. Todos ellos, más cerca de lo que podríamos imaginar. Nuestra ciudad, o incluso nuestro territorio, es un espacio más amplio de lo que podemos pensar. Vamos a aprender a exprimir las peculiaridades de cada rincón.

Leer como forma de viaje

Quizá os resulte una broma o puede que para algunos sea hasta familiar, pero leer y aprender disfrutar de nuestro tiempo y nuestro espacio es una gran medicina cuando no es el cuerpo el que puede moverse tanto como quisiéramos.

Una buena lectura es como una película. Nos muestra cualquier lugar del mundo existente o no, y nos permite focalizarnos en las sensaciones y aventuras que se narran. La forma de transmitir emociones del escritor nos ayuda a ejercitar esa lucidez con la que nos identificamos como seres humanos. Un buen sustitutivo para depender un poco menos de nuestras maletas de viaje y un poco más de nuestra imaginación

Aprovecha el momento y planifica

A la hora de viajar, sabemos que uno de los procesos más pesados es el de la planificación. Quizá es buen momento para adelantarnos y preparar un viaje con tiempo. La elección de las rutas, los monumentos, y puede que incluso reservar los servicios a un precio mucho menor.

Nos garantizamos que a la salida de la cuarentena, todo estará preparado para un viaje estupendo, listo para disfrutar. Por ahora vale la pena mantener la cautela y esperar a ver la evolución de la situación, pero vale la pena valorar las posibilidades que nos ofrece la situación.

Puedes:
  • Escoger la ciudad o país que podrás visitar.
  • Plantear la ruta de monumentos y eventos que más te guste.
  • Escoger los billetes de avión más económicos.
  • Perfeccionar el equipaje que os vais a llevar.
  • disponer por adelantado de los futuros gastos. Una clave a la hora de financiar cualquier viaje.

 Practicar la meditación

Según las culturas asiáticas, la meditación nos ayuda a escapar de la prisión terrenal. En este caso, es cierto que nos sentimos un poco enclaustrados y nuestro espacio se ha reducido una barbaridad. Aún así, la oportunidad que supone el dedicarnos tiempo a nosotros mismos es algo de un valor enorme.

Estamos en exceso acostumbrados a vivir en lo material y lo físico. Necesitamos poseer y manipular bienes materiales para darles valor, cuando muchas veces, la clave se encuentra en nuestra propia apreciación de los hechos.

Si somos capaces de plantear esta situación con carácter positivo, creatividad y mucha mucha ilusión, estamos seguros de que nuestras ganas de seguir viajando van a suponer un trampolín para que el tiempo pase rápido. Y más que rápido, feliz. Porque no hay billete de avión ni maletas de viaje que puedan sustituir a la ilusión de un viajero.

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